Alter ego

Y de pronto rompí en llanto; sorprendida me preguntó qué me pasaba, pero no recuerdo lo que le respondí ni, mucho menos, el porqué. Salimos del cine, tarde, e íbamos caminando por la avenida Camino Real, en Lima; no fue la primera vez que un largometraje me hizo llorar, pero sí de esa manera y sobre todo en la calle. Me abrazó y me cobijó, mientras seguía llorando como niño.

Danny Boodman T. D. Lemon Mil Novecientos (Tim Roth) fue abandonado al nacer, en el barco a vapor Virginian, «[…] el primer mes del primer año de este (ese) maldito siglo». Creció entre América y Europa, pero sin pisar tierra; cualquiera que lo viera pensaría que es un alma libre, que no habría quién lo controle, incluso él mismo podría creer que era así, sin saber que estaba siendo preso del peor carcelero que pudiera existir: «el Ello».

190409- NOVECENTO 01

Alessandro Baricco escribió la obra de teatro «Novecento» hace 25 años, nosotros la vimos hace 20, transformada en cinematográfica por Giuseppe Tornatore con el título de «La leyenda de 1900» (La leggenda del pianista sull’oceano) y el sábado último la disfruté por segunda vez, diez años después de haberla recibido, en DVD, como último regalo.

Solo recordaba que era una gran historia, que cuando salimos de la sala ella me la comentaba con emoción mientras yo, creo, solo pensaba; y que cuando cruzamos la calle mi llanto habló, pero no sé qué dijo. Me resistí a volver a verla por poco más de una década a pesar que la tenía ahí, por miedo a recordar vivencias o revivir recuerdos.

190409- NOVECENTO 02

Mil novecientos (o Novecento) era un ser cuan único como irreal; conocía muchas personas, desde el polizón que huía de su país para intentar cambiar su destino, hasta el más rico que podía hacerlo con la mínima fracción del uno por ciento de su fortuna. Por eso era capaz de describir, por ejemplo, la ciudad Nueva Orleans (origen del jazz), sin darse cuenta que estaba refiriéndose a cualquier parte del mundo.

Sobre el piano pintaba frescos melódicos que se escuchaban con el corazón, al que hacía latir con el capricho de las olas. Tenía un extraordinario y connatural talento musical, con el que, en un supuesto duelo, humilló de forma magistral a Jelly Roll Morton (Clarence Williams III), el autodenominado inventor del jazz, justo en su mejor época artística.

En este éxtasis polifónico me di cuenta que estaba inmerso en la narración, atravesando por varias emociones (como seguro lo habría estado hace 20 años, en la sala de cine), pero hasta ese momento ninguna se transformaba en una sola lágrima; y de pronto empecé a recordar.

El solitario pianista nunca supo qué es el amor pero una vez, sí, el amar. Cautivado por la bella que vio a través de la escotilla, creó su más hermosa composición, mientras era registrada en una matriz por un productor que quería hacerse rico con él; tanto le impactó esa otra vida, que estuvo a punto de abandonar la suya, pero pudo más el temor de enfrentarse a la realidad de las otras vidas; él prefirió quedarse con el piano ya que puede elegir cuales quisiera de las 88 teclas para imaginar infinitas historias.

La de Novecento nos la cuenta Max Tooney (Pruitt Taylor Vince) el también brillante trompetista. Max tenía como objetivo lograr que su amigo abandone el vapor; intentaba convencerlo que con su talento podía conseguir lo que quisiera (esposa, hijos, una casa en forma de barco), mas para aquel no tenían algún significado, ya que creció sin saber qué es una madre ni cuán reconfortante puede ser uno de sus besos, tampoco la felicidad que le puede dar el cariño de un hijo o qué color tiene la vida cuando se disfruta en familia.

¿Qué aspiraciones puede tener una persona que estuvo satisfecha toda su vida en su lugar cómodo?; él no era ajeno a su talento maravilloso, además sabía que solo lo controlaba en su hábitat y, al sentir que podía transformar algunas de sus emociones en sentimiento, al tomar conciencia que era capaz de amar y experimentar el desamor, sintió por primera vez el temor y la tristeza. Así se dio cuenta de la complejidad de la vida fuera del barco y decidió no arriesgarse a buscar la felicidad y se conformó con la alegría.

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Max nos relata esta historia que cualquiera de nosotros la pudo haber inventado, ocultándose en un personaje ficticio, como un alter ego, para no asumir que tiene miedo a enfrentar la vida que le tocó, para no abandonar su espacio (físico o mental) que decidió vivir por comodidad, acariciando su trompeta porque la adoptó como su compañera en la soledad. Es que el trompetista se disfrazó de pianista, el que no conoció el amor porque no se atrevió a amar.

Y con el final mi corazón brotó por los ojos, lágrimas por las que pude recordar porqué exploté en llanto aquella noche lejana; pero, ese es un secreto, «[…] y los secretos deben ser guardados».

190427- CORREO LOGO CO color

 

Enlaces de los textos:

«El Ello»: https://psicologiaymente.com/psicologia/ello-yo-superyo-sigmund-freud

«Alessandro Baricco»: https://biografieonline.it/biografia-alessandro-baricco

«Novecento»: https://biografieonline.it/biografia-alessandro-baricco

«Giussepe Tornatore»: https://biografieonline.it/biografia-giuseppe-tornatore

«La leyenda de 1900»: https://mega.nz/#!e6YR1aoa!HE0U-DBz1I-KmMC-h33j7W4ySqCne71xL6-eJ1W0GK0

«al que hacía latir con el capricho de las olas»: https://youtu.be/ciX08M-ZzyM

«Jelly Roll Morton»: https://jazzmusica.hypotheses.org/144

«creó su más hermosa composición»: https://youtu.be/Mhx8XVMJvbQ

«brillante trompetista»: https://youtu.be/-6BvZU3FvUs

«era capaz de amar y experimentar el desamor»: https://youtu.be/MbPBPNGHuSY

6 comentarios sobre “Alter ego

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  1. Me me encantó esta lectura.
    Te transmite muchas emociones y sobretodo te conecta pienso que muchos hemos pasado por una situación similar algunas veces bajamos del barco y otras nos quedamos en el. La mejor o la peor decisión es relativa a si somos felices o no con nuestras decisiones.

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  2. Gracias, Arlette; ese es el mensaje que nos dieron Alessandro Baricco y Giuseppe Tornatore.

    Y gracias, también, por dejarme este comentario en WordPress, porque es muy difícil (nada amigable) el proceso en esta página para hacerlo.

    Te dejo un beso.

    Le gusta a 1 persona

  3. Leí todos tus cafés, muy buenos, este en particular sin haber visto la película, tu relato nos transporta con esas emociones que sabes transmitir a ponernos ese nudo en la garganta y tal vez también llorar, al recordar una vivencia propia !

    Felicitaciones !

    PD buscaré la película es de hace 20 años ?😱

    A veces encontramos la felicidad fuera del barco, pero pertenecemos a El.
    Y no podemos abandonarlo.

    Le gusta a 1 persona

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